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QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA y QUÉ CONSECUENCIAS TIENE

El concurso es el mecanismo judicial reglado que va a gestionar una crisis empresarial que sea actual o inminente donde participen una pluralidad de acreedores.

Existen una serie de supuestos o requisitos para que se produzca un concurso, sucintamente son los siguientes:

1. El incumplimiento generalizado de obligaciones de pago. Nos referimos a un volumen importante, no a un aplazamiento.

2. Tener embargos sustanciales.

3. Realizar la venta apresurada o ruinosa de bienes, es decir, venta de patrimonio por debajo del valor real para conseguir dinero rápido.

4. El impago de obligaciones tributarias por 3 meses. Cuestión para analizar bien, ya que el impago de la trimestral de un IVA o de 3 nóminas puede dar el caso.

5. Derivaba de la anterior, la declaración judicial o administrativa de insolvencia, por ejemplo, por un juez de la jurisdicción social por impago a trabajadores o por parte de hacienda. Por eso decimos que, es la Administración Pública la que siempre debe cobrar.

6. En su caso, también es motivo de concurso, aunque la ley no lo diga, el hecho de que una empresa se encuentre en causa de disolución, al ser ésta un indicativo de insolvencia. En este caso, el Patrimonio Neto (PN) es inferior al valor del Capital Social. Esto genera otras responsabilidades distintas a las de ir a concurso, pero probablemente, también esta última.

Es muy importante realizar un trabajo legal y económico de prevención para evitar que el concurso sea declarado culpable, el procedimiento no siempre es claro y se puede luchar, pero debemos conocer cuáles son las consecuencias de que un concurso sea declarado culpable:

Mantener operando en el mercado una empresa en situación de concurso (empresa zombi) es un peligro, no solamente para la durabilidad de la empresa sino para los mismos administradores, ya que esta situación permite a los acreedores dos vías:

  1. Solicitar el concurso necesario
  2. Demandar contra los administradores para que paguen con su patrimonio las deudas. Se trata de una demanda muy sencilla que todo acreedor bien asesorado optará por interponer. De hecho, debemos tener en cuenta que si se debe dinero desde la fecha posterior a estar en causa de concurso hay responsabilidad objetiva.

De otro lado, hay que tener especial cuidado con la AEAT y TGSS ya que estos no son procedimientos en vía civil, sino administrativos, y aquí no hay un elemento temporal que tenga en cuenta cuando se contrajo la deuda para valorar la responsabilidad objetiva, la ecuación ante la Administración Pública básicamente es: si debes dinero + no has cerrado la empresa o la deuda con la administración es muy grande = me pagas a través de embargos.

Por ello, el consejo de todo concursalista siempre es, no dejar a las empresas dormidas, lo más sensato es cerrar mediante concurso o a través de liquidación privada lo antes posible y no deberle nada a la Administración Pública.

¿Y si hay pérdidas, pero todos los acreedores han cobrado? En este caso no hay perjudicados, por lo que no te van a demandar ya que no hay responsabilidad a la que hacer frente.

¿Tienes dudas? ¿Crees que podrías estar en concurso o en situación de responsabilidad? Consúltanos, en DOIRE abogados y AMAP consultoría y gestión colaboramos para dar un servicio íntegro a empresas con profesionales especializados.

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