El estado de alarma y una de sus consecuencias, los divorcios

Esta situación excepcional que vivimos está trayendo muchas consecuencias sociales, casi todas con una plasmación jurídica importante. Hoy tratamos una de ellas, tan natural y común como difícil de afrontar por parte de las familias: los divorcios.

El estado de alarma por causa del coronavirus nos ha obligado a compartir tensiones y malos momentos de manera repentina, sin saber como afrontarlos, haciendo relucir malos hábitos o comportamientos ya existentes o que se muestran por primera vez por parte de nuestra pareja, hasta tal nivel que la realidad que se muestra ante nuestros ojos es que es mejor separarnos o divorciarnos. Decisiones difíciles, pero, a veces, necesarias.

La cuestión es más complicada si tenemos hijos o nuestros patrimonios están muy encadenados. Entonces las dudas de si quedarnos como estamos y aguantar o si debemos dar el paso nos asaltan. Bien, pues esto es lo que pasa en todos los procesos de separación y divorcio.

Quiero divorciarme, ¿Qué tengo que hacer?

No hay TIPS aplicables a todos los casos, pero sí tenemos unas claves que según nuestra experiencia son las adecuadas. Esto es información que no está en las leyes, más o menos aplicable dependiendo del caso, pero si tienes dudas lo mejor es entender qué aspectos nos pueden afectar, porque la información es poder.

En primer lugar, lo que recomendamos es que ante las típicas dudas sobre si separarnos o no, ¿cuál sería el procedimiento? ¿es viable mi caso? ¿cómo afectaría a mis hijos? Esas dudas internas hay que resolverlas con un profesional, lo primero es consultar a un abogado.

Este no es el consejo que vas a encontrar en la mayoría de “blogs”, primero te recomiendan comunicarlo a tu pareja, lo cual entendemos por la buena fe entre cónyuges, pero si realmente estás en esta situación, no es dañino en absoluto que al comunicarlo tengas información, una perspectiva jurídica e imparcial de profesionales que sepan poner en la balanza todo lo que hay en juego, sobretodo, cuando tengáis hijos.

En segundo lugar, sin duda es importante la transparencia, hay que tratarlo con tu pareja. Esto solo nos sirve para quien no se ha separado aún, cierto. En la mayoría de los casos, las personas acuden al abogado cuando ya se han separado y quieren completar el proceso con el divorcio, acordar custodia de hijos/as o la separación de patrimonios.

En ambos casos, te hayas separado o no aún, lo ideal es que, el trato con tu pareja sea lo más cordial y conciliador posible. Sabemos lo difícil de cumplir de este consejo en algunas situaciones, es por eso por lo que el derecho de familia es el más complicado de manejar en ciertos aspectos, las pasiones humanas.

En tercer lugar, siempre recomendamos intentar llegar a un acuerdo antes de entrar a un proceso contencioso, pasando por un proceso de negociación en la que los abogados nos ocupamos de todo para que el trance sea lo menos impactante posible para los clientes.

Se trata de lograr un acuerdo que se homologa ante el notario o ante el juez dependiendo de si hay hijos menores o dependientes a cargo o no. En caso de que sea ante el juez, éste verá todas las medidas que no se han tomado respecto de los hijos y las incluirá. Pero teniendo un buen asesor jurídico lo normal es que no sea necesario que modifique sustancialmente grandes cosas.

Pero es posible que no lleguemos a un acuerdo, entones ¿qué sucede si no hay acuerdo en la negociación de mi divorcio? Deberemos ir a la vía contenciosa, presentando una demanda ante el juzgado de familia correspondiente, proceso más costoso, complejo y largo. Sin duda esto nos da para otro artículo bien extenso.

Por último, siempre recomendamos a nuestros clientes salvaguardar cualquier información que pueda servir de prueba. En estos procesos cualquier conversación, cualquier correo electrónico, cualquier llamada amenazante que puedas recibir o cualquier negación de tu expareja a negociar o a dejarte ejercer tus derechos es una prueba válida que debemos recabar para poder alegar en los casos más complicados y demostrar la situación real. Es cierto que esto será necesario en casos donde se ha roto por completo la cordialidad o el vínculo con la pareja, pero hay que ser realistas, la prueba es importante.

En conclusión

Estamos ante unos problemas para los que el Derecho contempla distintas posibilidades, con procesos más o menos largos dependiendo de la situación de la pareja y de su posibilidad de negociar. Son procesos complejos porque se trata de situaciones delicadas en las que suele haber menores de por medio, quienes gozan de una protección especial para evitar que se vulneren sus derechos por la culpa de la riña de los padres.

Pero siempre debemos buscar la justicia, las pensiones han de ser equilibradas con las realidades, los acuerdos no deben dañar a los hijos, separarse debe de consistir en un nuevo comienzo para ambas partes, no es un nuevo trauma que no nos permita avanzar.

Nosotros trabajamos con unos métodos que aseguran las separaciones y divorcios sean ese nuevo comienzo, ofrecemos un acompañamiento integral durante todo el proceso y además contamos con una red de apoyo para recomendar profesionales del ámbito psicológico para padres y menores si nos lo solicitan.

Porque la vida es más que el Derecho, pero el Derecho es imprescindible para la vida.

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